As an openly gay man, my ongoing journey to find an inclusive understanding of God has led me to become someone who frequently doubts and questions, all to grasp what the Bible is really saying in today’s world. Many people point out that the Bible has its inconsistencies, and over the years, I was taught a very narrow and intolerant version of the Gospel that didn’t truly reflect the Grace and Love of Christ.
Henry Nouwen said: “It seems easier to be God than to love God, easier to control people than to love people, easier to own life than to love life.” (in the Name of Jesus: Reflections on Christian Leadership).
I’m not sure if I’ve mentioned this before, but I was fortunate enough to win a scholarship for a double master’s program. One focuses on public ministry with a special emphasis on racial justice, and the other is a master’s in divinity. I’m pursuing these degrees because I want to become an Elder (Reverend) in the United Methodist Church, while continuing to work in my current agency.
While the United Methodist Church has opened its doors to LGBTQI ordination, I understand that many are still trying to process and understand this change. The path ahead won’t be easy, but I welcome challenges, especially when they challenge long-held beliefs. It took me 39 years to come out and 15 years to return to the church, and this process hasn’t been smooth. Imagine an institution that took 295 years to change; now, it is on its journey of growth as a community of believers.
Yes, you can be Christian, Catholic, Muslim, Buddhist, or follow any belief system and still be LGBTQI+. That’s what motivates me to keep moving forward in life, constantly growing and evolving so I can fully embrace my spirituality, even in church settings.
This week, while I was taking part in a Bible study at my local church, we were discussing the story of creation and how beautifully everything was made. If you’re familiar with this story, there’s a particular scripture that’s often quoted by close-minded people when they want to oppose same-sex relationships. The Bible mentions that God created Adam and Eve, which many interpret as representing two genders, or at least that’s how it’s understood. I reached out to one of my pastors with a question about this.
“How do you reconcile the creation story of Adam and Eve with these relationships? Was that a perfect creation? Or is that the story of the original creation?”
His response was truly the most beautiful I’ve ever heard about this story. It also deepened my understanding of God’s love expressed through it. He said this:
“Some would say Adam isn’t just a man, but a symbolic human. Eve’s creation story shows the move from isolation to relationship, not a statement that only man-woman unions are legitimate. Thus, modern same-sex unions can still embody the same movement: God taking us from loneliness into covenant companionship.
This also resonated: An orthodox progressive Christian sees Genesis not as a narrow prescription (“only Adam + Eve forever”) but as a broader proclamation that God created humans for loving covenantal companionship. Modern same-sex marriages, when marked by faithfulness and love, can be seen as living out that same creation intent.”
I’m enjoying unlearning what I was taught for so many years! It feels so freeing and exciting to discover new perspectives and to believe in a God who truly accepts you the way you are.
We continue this path of learning. Would you join me?
Entendiendo la Creación: El amor más allá de Adán y Eva
Como hombre abiertamente gay, mi constante búsqueda de un entendimiento inclusivo de Dios me ha llevado a dudar y cuestionar con frecuencia, todo para comprender lo que la Biblia realmente dice en este mundo actual. Mucha gente señala que la Biblia tiene inconsistencias, y con el paso de los años, aprendí una versión muy limitada e intolerante del Evangelio que no reflejaba verdaderamente la gracia y el amor de Cristo.
Henry Nouwen dijo: “Parece más fácil ser Dios que amar a Dios, más fácil controlar a las personas que amarlas, más fácil ser dueño de la vida que amar la vida” (En el nombre de Jesús: Reflexiones sobre el liderazgo cristiano).
No sé si lo he mencionado antes, pero tuve la suerte de obtener una beca para un programa de doble maestría. Uno se centra en el ministerio público con especial énfasis en la justicia racial, y el otro es una maestría en teología. Estoy cursando estos estudios porque quiero ser anciano (reverendo) en la Iglesia Metodista Unida, mientras sigo trabajando en mi agencia actual. ¡Quiero ser un gay reverendo o un reverendo gay! (Chiste incluido).
Si bien la Iglesia Metodista Unida ha abierto sus puertas a la ordenación LGBTQI+, entiendo que muchos aún intentan procesar y comprender este cambio. El camino por delante no será fácil, pero acepto los desafíos, especialmente cuando cuestionan creencias arraigadas. Me tomó 39 años salir del clóset y 15 años regresar a la iglesia, y este proceso no ha sido fácil. Imaginen una institución que tardó 295 años en cambiar; ahora, está en camino de crecer como una comunidad de creyentes.
Sí, puedes ser cristiano, católico, musulmán, budista o seguir cualquier sistema de creencias y aún así ser LGBTQI+. Eso es lo que me motiva a seguir adelante en la vida, crecer y evolucionar constantemente para poder abrazar plenamente mi espiritualidad, incluso en entornos religiosos.
Esta semana, mientras participaba en un estudio bíblico en mi iglesia local, conversábamos sobre la historia de la creación y la belleza con la que todo fue creado. Si conocen esta historia, hay un pasaje bíblico que suelen citar las personas de mente cerrada cuando quieren oponerse a las relaciones entre personas del mismo sexo. La Biblia menciona que Dios creó a Adán y a Eva, lo cual muchos interpretan como la representación de dos géneros, o al menos así se entiende. Entonces contacté a uno de mis pastores vía mensaje de texto con una pregunta al respecto.
“¿Cómo se concilia la historia de la creación de Adán y Eva con estas relaciones? ¿Fue una creación perfecta? ¿O es la historia institucional de la creación original?”
Su respuesta fue realmente la más hermosa que he escuchado sobre esta historia. También profundizó mi entendimiento del amor de Dios expresado a través de ella. Dijo lo siguiente:
“Algunos dirían que Adán no es solo un hombre, sino un ser humano simbólico. La historia de la creación de Eva muestra la transición del aislamiento a la relación, no una afirmación de que solo las uniones entre un hombre y una mujer sean legítimas. Por lo tanto, las uniones modernas entre personas del mismo sexo aún pueden representar el mismo movimiento: Dios nos lleva de la soledad a un acompañamiento de pacto.
Esto también resonó: un cristiano progresista ortodoxo ve el Génesis no como una prescripción limitada (“solo Adán y Eva para siempre”), sino como una proclamación más amplia de que Dios creó a los seres humanos para una compañía amorosa de pacto. Los matrimonios modernos entre personas del mismo sexo, cuando se caracterizan por la fidelidad y el amor, pueden verse como una manifestación de ese mismo propósito de la creación”.
¡Disfruto desaprender lo que me enseñaron durante tantos años! Es tan liberador y emocionante descubrir nuevas perspectivas y creer en un Dios que realmente te acepta tal como eres.
Seguimos en este camino de aprendizaje, ¿Te unirías a mí?

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